uno sólo conserva lo que no amarra

Y sin tenerte, te tengo a vos ...

sábado, 1 de febrero de 2014

Llena

                  Hace cuatro años estaba finalizando aquel viaje, cerrando un ciclo y empezando uno nuevo, algo mejor. Tardé casi tres años en madurar muchas cuestiones, en analizar y valorar desde otro punto experiencias que resultaron tan enriquecedoras para mi. Hoy hablo, me acuerdo y parece que todo lo que pasó en el medio, en todo este tiempo, con la cantidad de idas y venidas, de encuentros y charlas, desapareciera y estuviera parada ahí, en el comedor de la casa de Gunter, escuchando la radio que pasa música clásica, viendo a Leah concentrada estudiando con un pan brioche en la mesa esperándome para que desayune y vaya con Janosch a esperar a la mamá de Caroline Luschy para que nos lleve al Lycée Saint-Etienne, donde me encontraría con el resto los chicos, sobre todo para hablar con Richard, Lea y Caroline Maetz, practicaría todo lo que estuve aprendiendo hasta ahora, porque hago un sacrificio enorme por seguir estudiando el francés para mantener esa conexion con ellos, por darle el valor al idioma, el valor de la comunicación y la unión entre personas. Me reiría mucho varias horas con ellos e iría a comer tarte flambée (y esta vez sin sacarle nada) al mediodía con Hannah, Leah, Emily, y sus amigas y organizaría para ir a patinar sobre hielo o hacer una escapadita para "faire la luge" en trineo, que Anette captaría con su cámara profesional y congelaría aquellas vivencias en el tiempo, y volvería cansada y con los ojitos brillando de alegría a la tarde, a la hora de la cena, en Heiddelberg con las abuelas, donde tomaría esa sopa sin sacarle lo verde, y comería los sandwichitos sin sacarle el jamón, y me iría a la pieza un rato a charlar sobre mi día con Janosch, a contarle lo feliz que estoy y a decirle que me voy a dejar las pantuflas con corderito al borde de la cama porque me espera una lectura de Herman Hesse  para darle envión al sueño y despertarme, Feliz para compartir un nuevo día.